Lunes, 9 de noviembre de 2026 — Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán
La casa de mi Padre
Juan 2,13-22
Lecturas del día: Primera lectura: Ezequiel 47,1-2. 8-9. 12; Salmo responsorial: Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9; Segunda lectura: 1 Corintios 3,9-11. 16-17; Aclamación antes del Evangelio: 2 Crónicas 7,16; Evangelio: Juan 2,13-22.
El Evangelio
Cerca de la Pascua, Jesús sube a Jerusalén y encuentra en el templo a vendedores y cambistas. Los echa fuera, vuelca las mesas y dice: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. Cuando le piden una señal, responde: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Habla del templo de su cuerpo; después de su resurrección, sus discípulos recordaron sus palabras y creyeron.
Reflexión
Jesús limpia un templo de piedra, pero señala un templo mayor: su propio cuerpo, resucitado al tercer día. San Beda lee así la señal: como Cristo purifica el templo de Jerusalén con su propio poder, así el templo de su cuerpo, destruido por manos humanas, es levantado de nuevo. Hoy celebramos la fiesta de la Basílica de Letrán, catedral de Roma, dedicada en el año 324 y llamada iglesia madre de todas las iglesias. Una iglesia de piedra importa porque guarda piedras vivas: nosotros somos el edificio de Dios, y el Espíritu de Dios habita en nosotros. San Agustín enseña que el celo por la casa de Dios empieza en casa: quien está consumido por ese celo desea corregir lo que está mal, y donde no puede corregir, soporta y llora. Dejemos que el Señor saque de nuestro corazón todo lo que convierte su casa en un mercado.
De los Padres
“Como con mi poder purifico el templo inanimado de ustedes de sus mercancías y su maldad, así el templo de mi cuerpo, del cual aquel es figura, destruido por las manos de ustedes, en tres días lo levantaré de nuevo.”
— San Beda, en la Catena Aurea sobre Juan 2,13–22
“Quien está consumido por el celo de la casa de Dios es el que desea corregir todo lo malo que ve en ella; y, si no puede corregirlo, lo soporta y lo llora.”
— San Agustín, Tratados sobre Juan 10,9, en la Catena Aurea sobre Juan 2,13–22
“¿Pero por qué les da la señal de su resurrección? Porque era la mayor prueba de que no era un simple hombre; mostraba, como lo hizo, que podía triunfar sobre la muerte y derribar en un instante su larga tiranía.”
— San Juan Crisóstomo, Homilía 23 sobre Juan, en la Catena Aurea sobre Juan 2,13–22
Fiesta del día
La Dedicación de la Basílica de Letrán. La archibasílica de San Juan de Letrán en Roma, catedral del obispo de Roma, fue dedicada a Cristo Salvador en el año 324 por el papa san Silvestre I. Es la madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo.
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Fuentes: las lecturas del día siguen el leccionario diario (USCCB, Leccionario 671). El texto del Evangelio no se reproduce aquí; léelo en el enlace de arriba. Citas patrísticas: Catena Aurea sobre Juan 2,13–22, compilada por santo Tomás de Aquino, traducida por John Henry Newman (1841, dominio público); la versión española es traducción propia de esa edición.