Lunes, 7 de diciembre de 2026 — Memoria de san Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia
El paralítico bajado por el techo
Lucas 5,17-26
El Evangelio
Mientras Jesús enseña, unos hombres cargan a un paralítico en una camilla y, al no encontrar paso entre la multitud, lo bajan por el techo y lo ponen delante de Jesús. Al ver la fe de ellos, Jesús primero perdona al hombre sus pecados y después, para mostrar que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar los pecados, le dice que se levante, tome su camilla y se vaya a su casa. El hombre se levanta de inmediato y se va a su casa glorificando a Dios, y todos los que lo ven quedan llenos de asombro.
Lecturas del día: Primera lectura: Isaías 35,1-10; Salmo responsorial: Salmo 84,9ab.10.11-12.13-14; Aclamación antes del Evangelio; Evangelio: Lucas 5,17-26.
Reflexión
Los amigos no esperan a que se abra un paso. Suben al techo, lo abren y bajan al paralítico hasta los pies de Jesús. Y Jesús responde a una oración que nunca dijeron en voz alta: antes de sanar el cuerpo, perdona los pecados. San Beda enseña que el Señor primero suelta las cadenas del pecado, porque si esas no quedan libres, los miembros no pueden sanar. San Ambrosio añade lo maravilloso del caso: el Señor perdona a un hombre por la buena obra de otro. La fe de los amigos carga al hombre que no puede caminar. Así funciona la intercesión, y así funciona también el Adviento. Nos llevamos unos a otros ante Cristo, y Él hace primero la obra escondida, el perdón, y después la obra visible, el levantarse y caminar a casa. La multitud vio ese día cosas increíbles. A nosotros se nos da lo mismo hoy: lleva a alguien ante Jesús en oración, y confía en que Él hará el resto.
De los Padres
“El Señor, a punto de curar al paralítico, primero suelta las cadenas de sus pecados, para mostrarle que, por las ataduras de sus pecados, sufre el aflojamiento de sus miembros, y que si aquellas no quedan libres, no puede sanar para recuperar sus miembros.”
— San Beda el Venerable, en la Catena Aurea sobre Lucas 5,17-26
“Poderoso es el Señor, que perdona a un hombre por la buena obra de otro, y mientras aprueba a uno, perdona al otro sus pecados.”
— San Ambrosio, en la Catena Aurea sobre Lucas 5,17-26
Santo del día
San Ambrosio (c. 340–397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia. Todavía catecúmeno y gobernador de la provincia, fue aclamado obispo por el pueblo de Milán y consagrado el 7 de diciembre de 374, día de su fiesta. Bautizó a san Agustín en la Vigilia Pascual del año 387 y defendió la fe contra el arrianismo.
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Fuentes: las lecturas del día siguen el leccionario diario (USCCB, Leccionario 181). El texto del Evangelio no se reproduce aquí; léelo en el enlace de arriba. Citas patrísticas: Catena Aurea sobre Lucas 5,17-26, compilada por santo Tomás de Aquino, traducida por John Henry Newman (1841, dominio público); la versión española es traducción propia de esa edición.