Miércoles, 9 de diciembre de 2026 — Miércoles de la segunda semana de Adviento
Descanso para los cansados
Mateo 11,28-30
El Evangelio
Jesús llama a todos los que están fatigados y agobiados por la carga a venir a Él, y promete darles descanso. Les dice que tomen su yugo sobre ellos y aprendan de Él, porque es manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Su yugo es suave y su carga es ligera.
Lecturas del día: Primera lectura: Isaías 40,25-31; Salmo responsorial: Salmo 102,1-2.3-4.8.10; Aclamación antes del Evangelio; Evangelio: Mateo 11,28-30.
Reflexión
La invitación no tiene letra pequeña. San Juan Crisóstomo nota que Jesús no dice: vengan este hombre y aquel hombre, sino todos: todos los que están en dificultad, en tristeza o en pecado. Y no los llama para ajustar cuentas, sino para perdonar sus pecados. San Hilario explica quiénes son los cansados: los que trabajan bajo las durezas de la Ley y los agobiados por los pecados de este mundo. Un yugo sigue siendo un yugo, y el Señor no finge otra cosa. Pero el yugo que Él ofrece se carga al lado de un Maestro manso y humilde de corazón, que lo carga con nosotros. Por eso es ligero: no porque el camino sea plano, sino porque no lo caminamos solos. San Gregorio añade la advertencia que va debajo de la promesa: un yugo cruel es estar sometido a las cosas del tiempo, aferrarse a lo que pasa. El descanso que Jesús promete empieza cuando dejamos esa carga y tomamos la suya.
De los Padres
“No dijo: vengan este hombre y aquel hombre, sino todos los que están en dificultad, en tristeza o en pecado, no para exigirles castigo, sino para perdonar sus pecados.”
— San Juan Crisóstomo, Homilía 38 sobre Mateo, en la Catena Aurea sobre Mateo 11,28-30
“Llama a sí a los que trabajaban bajo las durezas de la Ley, y a los agobiados por los pecados de este mundo.”
— San Hilario de Poitiers, en la Catena Aurea sobre Mateo 11,28-30
Santo del día
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin (c. 1474–1548), indígena converso de México. La Santísima Virgen María se le apareció en el cerro del Tepeyac, cerca de la Ciudad de México, del 9 al 12 de diciembre de 1531, pidiendo una iglesia en su honor. Fue canonizado por san Juan Pablo II el 31 de julio de 2002, primer santo indígena de las Américas. Su memoria libre se celebra hoy.
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Fuentes: las lecturas del día siguen el leccionario diario (USCCB, Leccionario 183). El texto del Evangelio no se reproduce aquí; léelo en el enlace de arriba. Citas patrísticas: Catena Aurea sobre Mateo 11,28-30, compilada por santo Tomás de Aquino, traducida por John Henry Newman (1841, dominio público); la versión española es traducción propia de esa edición.