Viernes, 11 de diciembre de 2026 — Viernes de la segunda semana de Adviento
Los niños en la plaza
Mateo 11,16-19
El Evangelio
Jesús compara a su generación con niños sentados en la plaza, que gritan a sus compañeros: tocaron la flauta y nadie bailó, cantaron lamentaciones y nadie lloró. Juan vino sin comer ni beber, y dijeron que tenía un demonio. El Hijo del hombre vino comiendo y bebiendo, y lo llamaron glotón y borracho, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría queda justificada por sus obras.
Lecturas del día: Primera lectura: Isaías 48,17-19; Salmo responsorial: Salmo 1,1-2.3.4.6; Aclamación antes del Evangelio; Evangelio: Mateo 11,16-19.
Reflexión
Nada le agrada a esta generación. El ayuno es demasiado estricto; la fiesta es demasiado suelta. San Hilario nombra el cargo sin rodeos: todo este discurso es un reproche de incredulidad, porque un pueblo de dura cerviz no aprendió ni con dos modos distintos de enseñanza. Juan vino en austeridad y fue rechazado; Jesús vino en misericordia y fue rechazado. La culpa nunca estuvo en el mensajero. San Juan Crisóstomo lleva el punto hasta el final: ¿qué excusa les quedará? La sabiduría queda justificada por sus hijos; es decir, aunque no se convencieron, no tienen nada de qué acusarlo. Las obras hablan, aun cuando los críticos no quieren escuchar. El Adviento nos pide dejar de someter a prueba a los mensajeros y empezar a escuchar. Si ni la flauta ni el lamento nos mueven, el problema no es la música.
De los Padres
“Todo este discurso es un reproche de incredulidad, y surge de la queja anterior: que el pueblo de dura cerviz no había aprendido por dos modos distintos de enseñanza.”
— San Hilario de Poitiers, en la Catena Aurea sobre Mateo 11,16-19
“¿Qué excusa les quedará, entonces? Por eso añade: Y la sabiduría queda justificada por sus hijos; es decir, aunque ustedes no se convencieron, no tienen nada de qué acusarme, como también dice el profeta del Padre: Para que seas justificado en tus palabras.”
— San Juan Crisóstomo, Homilía 37 sobre Mateo, en la Catena Aurea sobre Mateo 11,16-19
Santo del día
San Dámaso I (c. 305–384), papa del año 366 al 384. Defendió la fe contra el arrianismo, restauró las catacumbas romanas y honró a los mártires con epitafios de su propia composición, y encargó a san Jerónimo la tarea de una nueva traducción latina de la Biblia, la Vulgata. Su memoria libre se celebra hoy.
Recibe el Evangelio por correo — gratis
Fuentes: las lecturas del día siguen el leccionario diario (USCCB, Leccionario 185). El texto del Evangelio no se reproduce aquí; léelo en el enlace de arriba. Citas patrísticas: Catena Aurea sobre Mateo 11,16-19, compilada por santo Tomás de Aquino, traducida por John Henry Newman (1841, dominio público); la versión española es traducción propia de esa edición.