Jueves, 24 de diciembre de 2026 — Jueves de la cuarta semana de Adviento
El Benedictus
Lucas 1,67-79
Lecturas del día: 2 Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16; Salmo 88,2-3.4-5.27.29; Lucas 1,67-79.
El Evangelio
Lleno del Espíritu Santo, Zacarías profetiza sobre su hijo recién nacido. Bendice al Dios de Israel, que ha visitado a su pueblo y lo ha liberado, levantando un cuerno de salvación en la casa de David, como lo prometió por boca de sus santos profetas: salvación de nuestros enemigos, misericordia con nuestros padres y el cumplimiento de la alianza y del juramento hecho a Abraham, para que, libres de temor, lo sirvamos en santidad y justicia todos nuestros días. Luego se vuelve hacia el niño: Juan será profeta del Altísimo, irá delante del Señor a preparar sus caminos y anunciará a su pueblo la salvación por el perdón de los pecados. Por la entrañable misericordia de Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Reflexión
El cántico de Zacarías es el último canto de la antigua alianza y el primero de la nueva. “Que nadie desconfíe de Él, que nadie, por conciencia de sus pecados pasados, desespere de la bendición divina”, dice san Ambrosio: el hombre que estuvo mudo mucho tiempo ahora profetiza. Dios visita a un pueblo que “languidecía como de una larga enfermedad”, dice Beda, “y con la sangre de su Hijo único rescató a los que estaban vendidos bajo el pecado”. Y el amanecer no está lejos: esta noche, en Belén, se levanta la luz. El camino de la paz es el camino de la justicia, dice Teofilacto, y empieza cuando dejamos que el amanecer nos encuentre donde estamos sentados en tinieblas.
De los Padres
“Dios, en su misericordia y su prontitud para perdonar nuestros pecados, no solo nos devuelve lo que nos ha quitado, sino que nos concede favores incluso más allá de lo que esperamos. Que nadie desconfíe de Él, que nadie, por conciencia de sus pecados pasados, desespere de la bendición divina.”
— San Ambrosio, Exposición sobre Lucas, en la Catena Aurea sobre Lucas 1,67–68
“El Señor visitó a su pueblo, que languidecía como de una larga enfermedad, y con la sangre de su Hijo único rescató a los que estaban vendidos bajo el pecado.”
— San Beda el Venerable, en la Catena Aurea sobre Lucas 1,67–68
Santo del día
San Delfín de Burdeos, obispo de Burdeos desde alrededor del año 380 hasta su muerte en la Nochebuena del año 403. Defensor de la fe verdadera contra la herejía priscilianista, asistió al Concilio de Zaragoza en 380 y fue amigo de san Ambrosio de Milán. Bautizó a san Paulino de Nola y lo guió hacia una vida de santidad. El Martirologio Romano lo conmemora en este día.
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Fuentes: las lecturas del día siguen el leccionario diario (USCCB, Leccionario 200). Nota: este post sigue la Misa de la mañana del 24 de diciembre. La Misa de la Vigilia de Navidad, que se celebra esta noche, tiene sus propias lecturas (Isaías 62,1-5; Salmo 88; Hechos 13,16-17.22-25; Mateo 1,1-25). El texto del Evangelio no se reproduce aquí; léelo en el enlace de arriba. Citas patrísticas: Catena Aurea sobre Lucas 1,67–79, compilada por santo Tomás de Aquino, traducida por John Henry Newman (1841, dominio público); la versión española es traducción propia de esa edición.