Martes, 29 de diciembre de 2026 — Quinto día dentro de la octava de Navidad
La profecía de Simeón
Lucas 2,22-35
Lecturas del día: 1 Juan 2,3-11; Salmo 95,1-2a.2b-3.5b-6; Lucas 2,22-35.
El Evangelio
María y José llevan a Jesús al templo para presentarlo al Señor, como manda la ley, y Simeón, hombre justo y piadoso, toma al niño en sus brazos y bendice a Dios. Ha visto la salvación preparada para todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones y gloria de Israel. Luego bendice a los padres y dice a María: “Este niño está puesto para caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el alma, para que se descubran los pensamientos de muchos corazones”.
Reflexión
La bendición de Simeón se vuelve, en un solo aliento, profecía de contradicción. “Como la luz, aunque moleste a los ojos débiles, sigue siendo luz”, dice san Juan Crisóstomo; “de la misma manera el Salvador permanece, aunque muchos caigan, porque su oficio no es destruir”. Cristo es un signo que no se puede ignorar: ante Él se revelan los corazones, y la caída viene primero, para que después venga la resurrección. “Eras pecador; que caiga en ti lo que es pecado, para que de ahí resucites”, dice Orígenes. Y María escucha que su propia alma será atravesada: la Madre que llevó la luz estará de pie bajo ella en la cruz. Recibir a Cristo es dejar que revele lo que hay en nuestro corazón y resucitar con Él.
De los Padres
“Como la luz, aunque moleste a los ojos débiles, sigue siendo luz; de la misma manera el Salvador permanece, aunque muchos caigan, porque su oficio no es destruir.”
— San Juan Crisóstomo, en la Catena Aurea sobre Lucas 2,33–35
“Eras pecador; que caiga en ti lo que es pecado, para que de ahí resucites.”
— Orígenes, en la Catena Aurea sobre Lucas 2,33–35
Santo del día
Santo Tomás Becket (c. 1119–1170), arzobispo de Canterbury y mártir. Antes canciller del reino y amigo cercano del rey Enrique II, llegó a ser arzobispo en 1162 y defendió los derechos y la libertad de la Iglesia frente al rey. Después de años de exilio y conflicto, fue asesinado en su propia catedral por cuatro caballeros del rey el 29 de diciembre de 1170. Fue canonizado por el papa Alejandro III en 1173, y su tumba en Canterbury llegó a ser uno de los grandes santuarios de peregrinación de la cristiandad.
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Fuentes: las lecturas del día siguen el leccionario diario (USCCB, Leccionario 202). El texto del Evangelio no se reproduce aquí; léelo en el enlace de arriba. Citas patrísticas: Catena Aurea sobre Lucas 2,22–35, compilada por santo Tomás de Aquino, traducida por John Henry Newman (1841, dominio público); la versión española es traducción propia de esa edición.